El Beso de Judas, Introducción
Foncuberta explora no necesariamente el propósito de la
fotografía como tal, sino el papel de la imagen en acorde a valores sociales. El
capítulo introductorio podría resumirse esencialmente con la frase “La cámara
testimonia aquello que ha sucedido”. La función de la fotografía es descrita a
modo de mostrar la verdad de lo que se
percibe, una forma en que la naturaleza pueda ser representada con la
mayor precisión y fidelidad posible, resultando en la obtención de la verdad. Y sin embargo
el público, ya acostumbrado a una variedad de engaños, resulta atraído por
aquella alternativa fotográfica en acorde a la belleza, promoviendo una peligrosa malinterpretación de la realidad.
Sin embargo, por más que se quiera representar la realidad de la forma más fiel posible, la fotografía no puede evitar mentir. Foncuberta indica "Toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera", puesto que no es más que una representación idealizada por los ojos del fotógrafo. Lo recomendado ante esta situación es el de dirigir el ojo de la cámara ante una realidad digna de ser documentada, o el lograr que la imagen mienta lo menos posible.
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