Comparación entre el hombre de la cámara y Broken Blossoms



Comenzando con lo que llega a ser fundamentalmente visible entre ambos trabajos filmográficos, fuera del periodo de realización, no existe una unión temática o escénica visible. Si acaso, la premisa y objetivo de ambas creaciones prevalecen como opuestos totales. He aquí porque. La película de Griffith planteó una narrativa determinada, cuyo objetivo sería el de contar una historia con el que el público pudiera lograr una conexión. Siendo que es cine mudo en su máximo apogeo, no existen referencias definitivas que lograsen guiar al público ni a los actores sobre un patrón de comportamiento, fuera de aquel delimitado por el teatro. He aquí el origen de tan curiosos ademanes. Mientras tanto, con el hombre de la cámara no había actores ni preocupación (cuando menos no tan directa) por el modo en que el público captaría dicho fenómeno. No hay historia, sino una serie de exploración de los fundamentos de una cámara de video y un camarógrafo que parece divertirse demasiado con ella. Sintetizando; estudios del entorno. Aquí está la siguiente diferencia. Mientras el hombre de la cámara se preocupa por representar un entorno característico soviético, curando en base a una vida urbanizada junto a la representación del gozo y progreso, Griffith adoptó una cultura ajena a la propia para ayudarle a la narrativa. Esto en resultado no llegó más allá de la versión cliché de la china de ese entonces. Un último punto a mencionar sería la aproximación a la experimentación técnica encontrada en ambas. Griffith acentúa los patrones específicos de color para crear una puesta en escena y que acentúe la narrativa. En relación con la luz sugerente. Tonalidades cálidas para la presencia (día e interiores) y fría para la ausencia (noche). También hace el uso de un círculo de enfoque para crear transiciones suaves entre escenas. Mientras tanto, el hombre de la cámara propone experimentación ligada a la  exploración espacial, doblando visiones para crear infinitud.

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