La historia de Lisboa (comentario)
Es evidente que no se nos
fue asignado el ver esta película en base a los las escenas predominantemente
cómicas que fluyen con la trama, y mucho menos para contemplar ese fallido
romanticismo que surge como plano secundario entre el protagonista y la
vocalista. ¿El propósito? Visualizar de una forma romantizada, y por
consiguiente muy entretenida los aspectos técnicos presentes en el proceso de
filmación. Visto desde otro punto no tan alejado, podría ser también entender
más claramente, a que se ha de referir en las primeras clases de visualizar el video
como un trabajo en conjunto que se soluciona de mejor manera cuando es tratado
con especializaciones individuales, en lugar de que el creador realice todas
las generalidades. Para justificar lo mencionado, he de resaltar el punto
central de la trama, donde gira en base a la especialización de Winter y la
convivencia que maneja con el resto del equipo de creación de la película que
se supone están grabando.
Fuera de aquellas escenas
donde se resalta una extrema cotidianidad libre de formar parte de la historia
en conjunto, y la forma en que conllevan al disfrute y entretenimiento para el
espectador (la escena del baile des musicalizado de Winter y los múltiples
intentos de matar la mosca) no hubo mayor punto culminante que al momento que
se revela el bloqueo creativo de Friedrich. No digo que sea el clímax, sino el
momento de mayor alcance emocional.
La crisis creativa de
Friedrich, seguido del despertar de Winter, cuenta con un caso específico si es
vista a través de los ojos de un estudiante de artes visuales. Esta puede ser
paralelizada con la tendencia natural (de la cual me adjudico) a malinterpretar
una propuesta nueva de creación con un resultado basura que sólo refleje el
querer cortar camino de un proceso creativo, como resulta cuando se realiza una
obra sin consultar bases informativas o no mantener un proceso preestablecido
técnico. Esto resulta en un trabajo mediocre.
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